Fin de etapa
Tomo prestado el título de un relato de Julio Cortázar para compartir la alegría de mi recién adquirida condición de ingeniero.
Después de demasiado tiempo dando tumbos, en muchos casos sin destino, he conseguido, al igual que la protagonista del cuento, encontrar la forma de parar para poder dar el último paso de mis estudios de Ingeniería en Informática. Demasiado tiempo, demasiadas vueltas y demasiados miedos a enfrentarme al “después de”. Miedos bien mirados absurdos, dado que no faltan los proyectos en el horizonte, miedos que no he tenido más remedio que vencer o cuando menos apartar de mi camino.
Por suerte, una vez pasados los nervios y la tensión de los últimos días - en los que este blog se ha visto desprovisto de su alimento natural en forma de ideas - las cosas se ven desde otra perspectiva. Como ya dice el título éste no es más que el fin de una etapa dentro de un largo recorrido que no he hecho más que comenzar-. Es hora ahora de planificar con calma el resto de la ruta, sin prisas por recorrer un camino que no se moverá de ahí.
Dentro de esta planificación - en la que no debo olvidar dejar un hueco a la improvisación - también le llegará su turno a este blog, en el que hasta ahora he escrito de forma un tanto caótica pero al que me gustaría darle cierto orden.
Y mientras tanto algunos otros están a punto de dar un paso similar. Desde aquí les deseo toda la suerte del mundo en esta recta final. ¡Nos vemos en la llegada!
Actualización: Finalmente los viajes de Jordi Abad y Alberto Bastos también llegaron a buen puerto. Vaya desde aquí mi más sincera felicitación por su recién adquirida condición de ingenieros.
menéame
